el Camino Inglés


Dentro de las diversas rutas con las que la comunidad autónoma de Galicia acoge a los diversos turistas, peregrinos y caminantes que se lanzan a la aventura de hacer el Camino de Santiago, el Camino Inglés es uno de los trayectos más interesantes y más ricos en cuanto a belleza paisajística.

La ruta del Camino Inglés era seguida por aquello peregrinos que desembarcaban en A Coruña  procedentes del oeste y el norte del viejo continente, para luego hacer el recorrido hasta la catedral de Santiago de Compostela a pie. Los ingleses se convirtieron en protagonistas de este trayecto, aunque no sólo eran ellos quienes iban desde la costa coruñesa hasta la capital de Galicia. En la Edad Media, esta misma ruta era frecuentada por ciudadanos irlandeses, escoceses, flamencos o escandinavos.

Esta misma ruta posee dos variantes en lo que al inicio de la misma se refiere, ya que es posible comenzar la travesía en la misma A Coruña o hacerlo en Ferrol. Desde este último enclave, la distancia sería de ciento veinte kilómetros, cincuenta más que tomando como partida la ciudad coruñesa.

La vía de Ferrol sería óptima para los peregrinos, que deben tener recorridos más de cien kilómetros a pie o a caballo para que les validen que han realizado el Camino de Santiago. En ambos itinerarios, ir a bicicleta no valdría para la validación, ya que para este caso está contemplado que tengan que recorrerse más de doscientos kilómetros.

Pero la grandeza de este camino es toparse con lugares tan mágicos como la aldea de Bruma, pequeña y coqueta. Lo rural y lo litoral se funden en este recorrido, que escruta las virtudes y riquezas paisajísticas de la comunidad autónoma de Galicia. Pontedeume y Betanzos son otros de los enclaves por los que el Camino Inglés tiene que pasar, lo que hace que el peregrino pueda deleitarse con excelsos paisajes.